Desde el 1 de mayo, Ecuador duplicará al 100% la tasa de seguridad a productos colombianos por razones de seguridad nacional y control fronterizo.
El Gobierno de Daniel Noboa anunció una medida sin precedentes en la relación comercial con Colombia. A partir del 1 de mayo, la tasa de seguridad a las importaciones provenientes de ese país se incrementará del 50% al 100%.
La decisión, comunicada por el Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones, responde, según el Ejecutivo, a la falta de acciones “concretas y efectivas” en materia de seguridad fronteriza por parte de Colombia. Bajo este argumento, Ecuador adopta una “medida soberana” que busca reforzar la corresponsabilidad en la lucha contra el narcotráfico.
El país reafirma que la seguridad, así como la lucha contra la corrupción y el narcotráfico, son prioridades innegociables”, señala el comunicado oficial, que también enfatiza la necesidad de proteger a la población y resguardar la integridad territorial.
A través de su cuenta de X, el presidente de Colombia, Gustavo Petro dijo que el aumento del arancel al 100% “es simplemente una monstruosidad, pero significa el fin del Pacto Andino para Colombia. Nada hacemos ya allí”.
Además, Petro aseguró que la canciller colombiana debe “iniciar el paso en el Mercosur para ser socios plenos y dirigirnos hacia el Caribe y Centroamérica con más fuerza”.
Por su parte, María Paz Jervis, presidenta ejecutiva de la Cámara de Industrias y Producción, dijo, también a través de X, que «las diferencias políticas no pueden poner en riesgo la integración entre Ecuador y Colombia. Somos países hermanos, con una historia compartida y un proceso de integración que ha tomado décadas construir.
Para Jervis, la Comunidad Andina no es solo comercio, sino también es movilidad, cooperación y desarrollo conjunto.
Destruir lo que ha tomado casi 60 años consolidar sería un retroceso imperdonable. La integración se respeta, se defiende y se fortalece”, recalcó.
El ministro de Minas y Energía de Colombia, Edwin Palma, expresó, a través de x, que “la decisión del gobierno de Ecuador de elevar aranceles contra Colombia es una clara agresión a pueblos hermanos que históricamente han caminado juntos”
Además, recordó que n medio de una coyuntura energética compleja, con cortes de energía que ya afectan a millones de ecuatorianos, “resulta aún más preocupante que el presidente Daniel Noboa opte por la confrontación y actúe con arrogancia, en lugar de avanzar hacia soluciones compartidas que garanticen seguridad energética para la región”.
Palma recalcó que “Colombia ha demostrado, bajo el liderazgo del presidente Petro, que la cooperación energética y la integración son el camino para proteger a nuestros pueblos. América Latina no necesita tensiones ni barreras, necesita unión para enfrentar sus desafíos comunes”.
El 100% de arancel es un mal negocio para Ecuador y para Colombia
Como ya analizó LA HORA, la decisión de subir al 100% de arancel se da en un contexto en el que el gobierno Daniel Noboa ha destacado un cambio en la balanza comercial bilateral: con un arancel del 50%, por primera vez en más de 25 años, Ecuador registra superávit frente a Colombia, al pasar de un déficit de $145,9 millones a un saldo positivo de $62,9 millones entre febrero y marzo de 2026.
Sin embargo, el exministro de Producción, Julio José Prado, advierte que este resultado no refleja una mejora estructural, sino una contracción del comercio entre ambos países.
El comercio total cayó de $430 millones en 2025 a $313 millones en 2026, es decir, $117 millones menos en apenas dos meses. “Ecuador no está comerciando mejor, sino comerciando menos”, sostiene.
El aparente superávit se explica principalmente por un desplome de las importaciones desde Colombia, que cayeron 57%, de $288 millones a $125 millones. Lejos de ser una señal de fortaleza, esto refleja restricciones y encarecimiento del acceso a bienes.
Desde la teoría económica clásica, este escenario implica pérdida de eficiencia. Adam Smith y David Ricardo ya advertían que el comercio internacional permite a los países especializarse y acceder a productos que no producen de manera eficiente.
Reducir importaciones, en este contexto, no representa una ganancia, sino una limitación.
Otro efecto que podría intensificarse con el arancel del 100% es el llamado “desvío de comercio”, concepto desarrollado por Jacob Viner.
Esto ocurre cuando un país deja de comprar a un proveedor eficiente, como Colombia, para adquirir productos más caros o de menor calidad en otros mercados. El resultado: mayores costos para las empresas, posibles aumentos de precios y menor competitividad.
El crecimiento de las exportaciones ecuatorianas hacia Colombia en marzo de 2026 (+31%) tampoco sería sostenible. Según Prado, este repunte responde a un adelanto de embarques ante el aumento de aranceles colombianos, más que a una mejora real en la capacidad exportadora.
Sin este efecto puntual, la balanza comercial seguiría siendo negativa.
El endurecimiento de la política arancelaria, ahora al 100%, podría profundizar efectos económicos que aún no se reflejan completamente:
- Incremento de precios internos
- Mayores costos para las empresas
- Impacto en el empleo
- Presión sobre el crecimiento económico a mediano plazo
Además, Ecuador deja de recibir un componente clave de sus importaciones desde Colombia: electricidad. En años anteriores, cerca de 450 megavatios (MW) provenían del país vecino, un suministro relevante en medio de un sistema energético frágil y expuesto a apagones. (JS)

