A poco más de un mes de los aranceles recíprocos de hasta 50% entre Ecuador y Colombia, el comercio en Carchi y Nariño cayó hasta 90%, con miles de empleos en riesgo y nuevas protestas convocadas en Ipiales hacia el puente internacional de Rumichaca.
Las afectaciones económicas en la frontera entre Ecuador y Colombia se profundizan a poco más de un mes del inicio de la guerra arancelaria entre ambos países.
La aplicación de aranceles recíprocos, que comenzaron en el 30% y escalaron hasta el 50%, provocan una fuerte contracción del comercio binacional, con efectos directos en transporte, logística, comercio y servicios en la zona fronteriza, donde el puente internacional de Rumichaca se ha convertido en el centro de reclamos y advertencias de una crisis que golpea a diversos sectores.
La disputa comercial se intensificó luego de que el gobierno de Daniel Noboa aplicara los aranceles a productos colombianos, decisión que generó una respuesta similar desde Colombia. Desde entonces, el conflicto ha escalado con reacciones de gremios empresariales y autoridades regionales, donde incluso se ha planteado la posibilidad de que el tema sea tratado en instancias como la Comunidad Andina de Naciones (CAN), mientras sectores económicos de ambos países piden que se establezcan mecanismos de diálogo urgentes para evitar mayores afectaciones.
En la frontera, las tensiones ya se han traducido en movilizaciones. A inicios de febrero se realizó una primera protesta binacional en el puente internacional de Rumichaca, en la que participaron sectores de Carchi, en Ecuador, y Nariño, en Colombia.
Posteriormente, a inicios de marzo, gremios de transporte pesado del Carchi protagonizaron una nueva movilización para exigir que se revisen las medidas comerciales que, según afirman, están paralizando la actividad económica en la zona.
Sectores más afectados en frontera
Los impactos se reflejan con mayor fuerza en las actividades vinculadas al comercio exterior.
Entre las provincias de Carchi y Nariño, actores del sector estiman que el movimiento comercial y de transporte internacional se redujo hasta en un 90%, lo que se evidencia en la disminución de camiones de carga, mercancías y personas que cruzan diariamente la frontera.
Uno de los sectores más golpeados es el de los trámites de desaduanización. Operadores vinculados a la gestión de importaciones y exportaciones señalan que la caída del flujo de carga redujo considerablemente las operaciones logísticas que dependen del intercambio comercial entre Ecuador y Colombia.
Desde la Asociación de Depósitos Temporales del Carchi se advirtió que la incertidumbre generada por las medidas arancelarias impacta directamente en actividades como almaceneras, bodegas, agenciamiento de aduana, transporte y distribución regional, amenazando la estabilidad de miles de empleos vinculados a la operación logística fronteriza.
El transporte pesado es otro de los sectores que enfrenta un escenario complejo. Según Carlos Bastidas, presidente de la Asociación de Transporte Pesado del Carchi, más de 1.000 vehículos se encuentran paralizados por la falta de fletes. Los transportistas aseguran que la reducción del comercio causó una caída drástica en los viajes de carga que tradicionalmente conectan a ambos países.
Los gremios de transporte de pasajeros de Carchi y Nariño también elevaron su preocupación por la disminución del flujo de viajeros. De acuerdo con representantes del sector, el transporte depende directamente de la dinámica comercial de la frontera, por lo que la caída del movimiento de compradores y comerciantes se traduce en una reducción considerable de pasajeros.
La situación también afecta a los cambistas de moneda que operan en ciudades fronterizas como Tulcán (Carchi). Desde la aplicación de los aranceles, integrantes de este sector aseguran que su actividad comercial ha disminuido entre un 80% y 85%, también debido a la menor circulación de personas y comerciantes entre ambos países.
“Prácticamente los comerciantes ya no vienen a la ciudad de Tulcán”, comentó uno de los cambistas de la zona, al describir el impacto que tiene la reducción del tránsito fronterizo.
Golpe más allá de la frontera
Las repercusiones del conflicto comercial también preocupan a los gremios empresariales de ambos países, exponiendo que el golpe por los aranceles va más allá de la zona fronteriza.
El Comité Empresarial Ecuatoriano y la Asociación Nacional de Industriales de Colombia, como lo ha expuesto LA HORA, advirtieron que los aranceles recíprocos están afectando las cadenas productivas y exportadoras, con impactos a nivel nacional.
Según estimaciones de estos organismos, alrededor de 2.000 empresas estarían directamente afectadas por la disputa comercial, lo que comprometería cerca de 200.000 plazas de trabajo vinculadas al comercio bilateral. Incluso se ha advertido que Ecuador podría llegar a perder hasta un 1% de su Producto Interno Bruto (PIB) si el conflicto se prolonga.
Nariño pide medidas especiales a Gustavo Petro
En el lado colombiano, autoridades y gremios del departamento de Nariño han solicitado al Gobierno de Gustavo Petro la aplicación de medidas económicas especiales para mitigar los efectos de la crisis en la región fronteriza. Entre las propuestas se ha planteado la reducción del IVA y otros incentivos que permitan sostener la actividad comercial.
Dentro de ello, la semana pasada, Ipiales fue escenario de reuniones entre gremios, cámaras de comercio y empresarios de ambos países, quienes insistieron en la necesidad de abrir canales de diálogo urgentes entre los gobiernos nacionales para encontrar una solución al conflicto.
Mientras tanto, algunos sectores advierten que la prolongación de las medidas arancelarias podría estimular el aumento del contrabando de productos que ahora enfrentan altos costos para ingresar legalmente a los mercados.
De hecho, en los últimos días se han detectado casos de ingreso ilegal de mercancías como medicinas y arroz en ambos lados de la frontera, lo que refuerza las preocupaciones de los gremios comerciales.
“Si no se revisa la situación, los únicos que van a perder son los mismos gobiernos, porque al final el que va a ganar es el contrabando”, advirtió Ramiro Aguilar, representante de una cámara ecuatoriana de comercio local.
Nueva protesta para tomarse Rumichaca
Ante la falta de respuestas concretas, distintos sectores ya han comenzado a anunciar nuevas acciones de protesta.
Gremios de trabajadores, comerciantes y transportadores de la zona fronteriza colombiana convocaron, precisamente, a un paro ciudadano en Ipiales para este lunes 09 de marzo de 2026, en rechazo a los efectos de la guerra arancelaria.
Óscar Obando, vocero de los sectores colombianos convocantes, invitó a los comerciantes a cerrar sus establecimientos como señal de unidad frente a la situación económica que enfrenta la región.
Expuso que la jornada de protesta prevé iniciar con una marcha pacífica desde dos puntos de concentración en Ipiales: la glorieta de Los Chilcos y el parque Santander, para desde all movilizarse hacia el puente internacional de Rumichaca, donde se contempla realizar un bloqueo como parte de la manifestación.
La convocatoria cuenta con el respaldo de diversos gremios colombianos vinculados al comercio exterior, incluidos depósitos de aduana y empresas comercializadoras, que aseguran que las medidas comerciales entre Ecuador y Colombia están fulminando la economía de la región.
De concretarse la movilización, sería la tercera protesta relacionada con la crisis comercial en la frontera en poco más de un mes, sin una señal clara de que ambos gobiernos planean terminar con estas medidas. (FV)

