El Papa León XIV oficia su primera Misa de Resurrección y pide en el ‘Urbi et Orbi’ que se abandonen las armas.
MADRID. León XIV ha oficiado la primera Misa del de Resurrección de su pontificado y ha lanzado un llamamiento a la paz en la bendición ‘Urbi et Orbi’ del Domingo de Pascua y ha denunciado la «globalización de la indiferencia» ante la muerte de «miles de personas» en los conflictos armados, instando a que «quienes tienen armas en sus manos las abandonen».
El Pontífice, que ha hablado desde la logia de la Basílica de San Pedro ante 50.000 fieles, según datos de Vatican News, ha rechazado que la paz tenga que ser «impuesta por la fuerza» y ha reclamado que se alcance «mediante el diálogo, no con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo».
Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes ante la muerte de miles de personas», ha afirmado León XIV, que ha retomado una expresión del Papa Francisco «quien hace justo un año desde esta logia dirigió al mundo sus últimas palabras para denunciar esa actitud colectiva: ‘Cuánta voluntad de muerte vemos cada día en los tantos conflictos que afectan a diversas partes del mundo'».
El Papa ha subrayado que «la paz que Jesús nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el corazón». Citando a san Agustín, ha apelado a «amar la resurrección», convencido de que «el mal no tiene la última palabra porque ha sido vencido por el Resucitado». Y ha anunciado una vigilia de oración por la paz en la Basílica de San Pedro el próximo sábado 11 de abril.
León XIV Clama contra la guerra
El Papa León XIV ha clamado contra la guerra y las injusticias globales durante la celebración de la Santa Misa del Domingo de Pascua, en la que ha pedido que la alegría de la Resurrección llegue a todos los rincones del mundo donde «flota aún el espectro de la muerte».
En su homilía, el Pontífice ha enumerado los males que amenazan a la humanidad, entre ellos «la violencia de la guerra que mata y destruye», junto a «la idolatría del beneficio que saquea los recursos de la tierra» y «los abusos que aplastan a los más débiles».
«El poder de la muerte nos amenaza siempre, por dentro y por fuera. Dentro de nosotros, cuando el lastre de nuestros pecados nos impide alzar el vuelo; cuando las decepciones o las soledades que experimentamos secan nuestras esperanzas; cuando las preocupaciones o los resentimientos sofocan la alegría de vivir; cuando sentimos tristeza o cansancio, cuando nos sentimos traicionados o rechazados, cuando debemos lidiar con nuestra debilidad, con el sufrimiento, con la fatiga de cada día. Entonces nos parece que hemos acabado en un túnel del que no vemos la salida», ha expresado el Papa.
León XIV ha apelado a la Resurrección de Cristo como «antídoto» frente a esta realidad y ha llamado a los fieles a ser portadores de esperanza. «Corramos como María Magdalena y anunciémoslo a todos», ha pedido, para que «dondequiera que flote aún el espectro de la muerte pueda brillar la luz de la vida».
El Pontífice ha presidido su primera Misa de Resurrección ante los 50.000 fieles congregados en la Plaza de San Pedro y los 10.000 que se encontraban en sus alrededores, según datos de Vatican Media. Ha concluido su mensaje pidiendo que «Cristo, nuestra Pascua, nos bendiga y done su paz al mundo entero«. EUROPA PRESS

