El sistema eléctrico ecuatoriano cubre la demanda sin importar energía desde Colombia, tras activar su parque térmico e hidroeléctrico y acelerar mantenimientos clave. A la par, el Gobierno presentó en foros internacionales su portafolio energético para atraer inversión.
Cuando Colombia decidió, de forma unilateral, dejar de vender energía eléctrica al Ecuador el jueves 23 de enero a las 18:23, el riesgo de apagones volvió a instalarse en la conversación pública. Sin embargo, una semana después, el mensaje oficial es que el sistema eléctrico ecuatoriano no se apagó.
“Ecuador sigue encendido. Hicimos las cosas correctamente”, aseguró la ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, en una entrevista con Teleamazonas este 30 de enero de 2025 en la que detalló cómo el país logró sostener la demanda eléctrica sin importar megavatios desde el vecino del norte.
La respuesta, explicó, fue técnica y anticipada. Antes incluso de la decisión colombiana, el Gobierno de Daniel Noboa activó al máximo el parque térmico e hidroeléctrico, ajustó la operación del sistema y empezó un proceso de mantenimiento largamente postergado en infraestructuras clave. Un ejemplo es Daule Peripa, que no recibía mantenimiento integral desde 2021.
“Si sacamos Daule Peripa a mantenimiento es porque estamos bien”, dijo Manzano. “Mandar a mantenimiento una hidroeléctrica de ese tamaño solo es posible cuando el sistema tiene respaldo”.
El sistema eléctrico ecuatoriano cubre la demanda y mantiene margen operativo
Ecuador cuenta con 7.700 Megavatios (MW) instalados, mientras que el consumo promedio ronda los 5.000 MW, con picos recientes de 5.200 MW. Según la ministra, en los últimos días el país ha tenido más de 5.500 MW disponibles, suficientes para cubrir la demanda incluso con variaciones diarias en la oferta.
“La comparación correcta es demanda versus disponibilidad, y esa ecuación hoy está cubierta”, subrayó.
En ese contexto, Manzano descartó la necesidad inmediata de importar energía desde Colombia y afirmó que el foco del Gobierno está en garantizar seguridad energética, especialmente para las zonas de frontera, donde la electricidad es parte del entramado de seguridad, servicios básicos y presencia estatal.
Energía y petróleo en disputa: el cruce de decisiones entre Ecuador y Colombia
La suspensión de las ventas de energía desde Colombia no fue el único punto de fricción. Como medida amparada en la Ley de Hidrocarburos, Ecuador ajustó la tarifa del transporte de crudo por su oleoducto, utilizado por Ecopetrol para mover cerca de 9.500 barriles diarios.
Manzano rechazó que se trate de una retaliación. “Es un derecho del Ecuador”, afirmó, y recordó que durante años el país pagó precios elevados por la energía importada desde Colombia. “Llegamos a pagar hasta 69 centavos por kilovatio hora, y nadie cuestionaba eso”.
El impacto fiscal de que Colombia deje de transportar crudo por el oleoducto, añadió, es marginal, y forma parte de un análisis más amplio de costos de oportunidad y márgenes de maniobra del Estado.
De la emergencia a la estrategia: el “roadshow” energético de Ecuador
Mientras el sistema eléctrico resistía sin Colombia, el Gobierno desplegaba una ofensiva internacional para atraer inversión y cooperación. Davos y el foro de CAF en Panamá fueron las dos principales vitrinas.
“Davos fue una plataforma muy buena para generar contactos y volver a establecer confianza”, explicó Manzano. Allí, Ecuador presentó su portafolio energético y sostuvo reuniones tanto bilaterales como con grandes actores del sector privado.
CAF, según la ministra, se consolida como socio estratégico, no solo por créditos en transmisión y subestaciones, sino por $78 millones en cooperación no reembolsable, principalmente para proyectos de agua e infraestructura. A esto se suman recursos para estudios técnicos y proyectos multipropósito.
El mensaje que Ecuador llevó a estos foros combina urgencia y visión de largo plazo. En el corto plazo, el país apuesta por 740 MW de nueva capacidad en ciclo combinado, considerados parte de la transición energética por su eficiencia y menor impacto ambiental. De ese total, 340 MW avanzan con la empresa italiana Ansaldo y 400 MW están a la espera del dictamen fiscal para salir a licitación.
Empresas globales ya muestran interés. Manzano confirmó acercamientos con Siemens Energy, uno de los mayores actores del sector a nivel mundial.
En paralelo, la nueva ley económica urgente integra por primera vez energía y minería bajo una misma lógica de competitividad. Se crean distritos energéticos y clústeres productivos que permitirán a sectores como el camaronero o el minero contar con microredes, infraestructura dedicada y mayor autonomía energética.
La estrategia también incorpora proyectos multipropósito que conectan energía, agua y adaptación climática. Con apoyo de CAF, el Gobierno impulsa obras como el multipropósito del Yanuncay, clave para evitar inundaciones en Azuay, garantizar riego en épocas de sequía y abastecer hasta el 40 % del agua de Cuenca.
“No hemos tenido proyectos multipropósito desde Daule Peripa, y eso va a cambiar”, afirmó Manzano. (JS)

